Tras despedirse de Kim Hye-Jin y dejar ese amor en el pasado, Kim Shin-hyuk siguió adelante. Continuó escribiendo, ahora sin ocultar su identidad como el famoso y brillante escritor Ten.
Casi al mismo tiempo, poco después de la boda de Hye-Jin con Sung-Joon, Min Ha-ri, ya establecida en su exitosa carrera en Corea del Sur, parte hacia España para profundizar en sus estudios de Hotelería.
Lo que ellos no esperaban es que el destino tenía algo reservado para ambos...
Parecía un día como cualquier otro, pero lo que Kim Shin-hyuk no imaginaba era que las cosas estaban a punto de cambiar.
—Guapo… como siempre… —ríe mientras se arregla la corbata.
Al llegar a la iglesia, pensó:
—Parece que todo va bien.
Se dirige a cantar y, mientras cantaba, ve un rostro familiar.
—Debe de ser nostalgia de casa —pensó. Y siguió cantando.
Ha-ri mira en su dirección.
—Oye, yo lo conozco… ¡canta tan bien!
Al final del culto, piensa en saludarlo.
—¿Será que voy a hablar con él? —pensó, mientras daba un paso vacilante.
Mira el reloj y…
—Ah no, ya es tarde.
Ya en casa:
—Podría haber ido a saludarlo… ahh, pero ni siquiera nos conocemos bien… Mejor no pensar en eso (suspira). Voy a dormir, es lo mejor.
Los días pasaron.
Él ni siquiera recordaba aquel domingo.
La vida aparentemente había seguido, cada uno con sus quehaceres.
Pero Ha-ri, de vez en cuando, lo recordaba.
Principalmente la canción.

