El guantelete vibraba con una energía cósmica que amenazaba con desintegrar cada átomo de su cuerpo. Tony cerró los ojos, susurró su icónica frase y chasqueó los dedos. El blanco lo cubrió todo, pero en lugar del vacío, sintió el frío metal de su armadura manteniendo su corazón latiendo por un hilo tecnológico.

Em el muelle de la casa del lago, todos visten de negro frente al reactor original.

Peter Parker está apartado, llorando en silencio, cuando una mano conocida se apoya en su hombro:

¿Cierra la boca, chico, vas a dejar que entren moscas?

Dice Tony con voz ronca y una sonrisa cansada.


Mirra la escena del reencuentro cargada de emoción:


El silencio en el muelle de la casa del lago era absoluto, roto solo por el suave chapoteo del agua, Peter Parker miraba fijamente el viejo reactor que flotaba en el lago, sintiendo que el mundo se había quedado sin luz.


Realmente creíste que te librarías de mis sermones tan fácilmente, ¿verdad? — Una voz familiar, aunque débil y algo rasposa, rompió el aire a sus espaldas.

Peter se quedó paralizado. Se giró lentamente, con el rostro empapado en lágrimas, y encontró a Tony Stark apoyado en un pilar de madera. Tenía el brazo derecho en cabestrillo y parte del rostro vendado, sarcástica de siempre.


¿S-señor Stark? — tartamudeó Peter, sin poder creerlo-. ¡Usted… nosotros vimos la explosión! ¡¡Dijeron que su corazón no aguantó!!Bueno, ya sabes que mi corazón siempre ha sido un poco rebelde, chico- respondió Tony con una sonrisa cansada mientras Peter se lanzaba a darle un abrazo lleno de cuidadoNo te acostumbres a esto, todavía estoy algo roto, pero parece que el universo aún me debe un par de hamburguesas.


Peter respiro fondo, las manos temblando al borde del muelle. Tony, sentado en una manta junto al viejo reactor, lo miró con esos ojos que todavía contenían rabia, ternura y una chispa de sarcasmo.


Escúchame bien, chico- dijo Tony, la voz baja pero firme-. Nadie. ¿Ni uno de ellos entiendes?

Peter tragó saliva, el nudo en la garganta haciendo que apenas pudiera hablar.

No le diré nadie, señor Stark. Lo prometo.

Tony se acercó lo justo para que nadie más lo escuchara y puso su mano vendada sobre el hombro de Peter.


Promesas de niño, promesas de genio- murmuró, con una sonrisa que no llegaba del todo-. Entonces hazme un favor: si algún día te llama a salvar al mudo otra vez, recuerda que los secretos también salvan vidas. ¿Aceitas?Sí- dijo Peter, con la voz quebrada pero decidida-. Juro que no le diré a nadie.

Tony le dio una palmadita leve en la cabeza, casi como un padre distraído.

Bien. Y si te traiciono y me enteras, vas y le gritas a Pepper en mi nombre. Eso me asusta más que cualquier guantelete.

Ambos rieron en silencio. Peter se quedó unos segundos más, mirando a Tony con una mezcla de alivio y culpa, sabiendo que llevaba sobre sus hombros un secreto gigantesco.

Este é o último capítulo disponível... por enquanto! A história ainda não acabou.