Al llegar, encontró a Mama Odie sonriendo como si ya la estuviera esperando.

—Sabía que vendrías, niña.

En el centro de la cabaña, había un pequeño frasco brillante que contenía una luz dorada pulsante.

—Esto es un fragmento de un deseo no realizado —explicó Mama Odie—. A veces, cuando alguien desea con el corazón puro… pero no logra completar su camino… el deseo queda atrapado.

Tiana sintió un nudo en el pecho.

—Ray…

Mama Odie asintió.

—Él deseaba protegerlos hasta el final. Y ese deseo aún vive.