Hotel Transylvania

1 Una noche especial en el Hotel Transilvania


Una noche especial en el Hotel Transilvania

Era una noche tranquila en el Hotel Transylvania. La luna iluminaba las altas torres del castillo y el viento movía suavemente las ventanas antiguas. Todos los monstruos dormían después de una larga celebración, pero Mavis Dracula no podía dormir.

Mientras caminaba por los pasillos oscuros, escuchó un ruido extraño detrás de una puerta muy antigua que siempre permanecía cerrada.

—¿Quién está ahí? —preguntó Mavis con curiosidad.

La puerta se abrió lentamente y, desde la oscuridad, apareció un pequeño murciélago azul con ojos dorados. Sus alas brillaban como si estuvieran cubiertas por polvo de estrellas.

—No tengas miedo —dijo la criatura con voz suave—. Mi nombre es Luna.

Mavis abrió los ojos sorprendida.

—Nunca te había visto aquí.

En ese momento apareció Dracula al final del pasillo. Su expresión cambió cuando vio al pequeño murciélago.

—No puede ser… —murmuró Drácula.

—Papá, ¿la conoces? —preguntó Mavis.

Drácula se acercó lentamente y suspiró.

—Hace muchos siglos, Luna era la guardiana de la magia del hotel. Ella protegía el corazón mágico que mantiene vivo este lugar. Pero un día desapareció y nadie volvió a verla.

Luna bajó la cabeza.

—Me escondí porque la magia comenzó a debilitarse. Ahora el corazón del hotel está perdiendo su luz y necesito ayuda.

En ese momento, Johnny apareció medio dormido.

—Escuché voces… ¿me perdí de algo importante?

Mavis sonrió.

—Vamos a salvar el hotel.

Los tres subieron juntos hasta la torre más alta del castillo. Allí encontraron una habitación secreta donde una pequeña esfera roja flotaba en el aire. Su luz era muy débil.

—Ese es el corazón del hotel —explicó Luna—. Si se apaga, el hotel perderá toda su magia.

Johnny observó la esfera.

—¿Y qué tenemos que hacer?

Luna respondió:

—La magia del hotel nace de la unión de quienes viven aquí.

Mavis miró a su padre y tomó su mano. Johnny tomó la mano de Mavis, y Luna voló alrededor de la esfera. Poco a poco, una luz plateada comenzó a llenar la habitación.

La esfera roja brilló cada vez más fuerte hasta iluminar toda la torre. El hotel entero tembló suavemente y las paredes comenzaron a resplandecer con colores brillantes.

Drácula sonrió emocionado.

—El hotel está vivo otra vez.

Luna voló hasta el hombro de Mavis.

—Gracias por creer en mí.

Mavis miró a su familia y sonrió.

—A veces, los secretos más antiguos pueden crear nuevas amistades.

Desde aquella noche, cuando la luna llena aparecía sobre el castillo, un pequeño murciélago azul podía verse volando feliz entre las torres del hotel, cuidando para siempre el lugar que volvía a ser su hogar.

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