(Historia de continuación de Los Juegos del Hambre)


Han pasado diez años desde que Katniss Everdeen derribó el Capitolio. Panem vive un tiempo de reconstrucción y paz. Pero no todos están contentos con este nuevo mundo.


Lia Mellark, hija de Katniss y Peeta, creció escuchando las historias de guerra y valentía de sus padres. Ahora, con 17 años, siente que algo no está bien.


— Mamá, ¿sabías que hay gente que quiere traer de vuelta los Juegos del Hambre? — preguntó Lia, con un periódico en las manos.


Katniss levantó la mirada, sorprendida.

— ¿Quién te dijo eso?


— Lo vi en una transmisión secreta. Se llaman “El Nuevo Orden”. Creen que los Juegos eran una tradición que unía al país...


Katniss cerró los ojos por un momento, recordando su pasado.

— No puedo creer que esto esté sucediendo otra vez...


Lia decidió investigar. En un viaje a la capital, conoció a Darin Odair, sobrino de Finnick.


— Yo también escuché esos rumores — dijo Darin. — Mi tío murió por esta causa. No dejaré que pase de nuevo.


Los dos se unieron y empezaron a seguir las pistas. Descubrieron que un grupo de antiguos oficiales del Capitolio estaba detrás del Nuevo Orden, y que planeaban usar a niños pobres como “tributos” para controlar los Distritos.


En una reunión secreta, Lia enfrentó al líder del grupo.


— ¿De verdad crees que aceptaremos esto otra vez? ¡Somos la nueva generación! — gritó ella.


— Ustedes no entienden el poder. Necesitan miedo para obedecer — respondió el hombre, con frialdad.


Darin puso un disco de grabación en la mesa.

— Todo está grabado. Esto va directo a la presidenta Paylor.


La transmisión fue expuesta en vivo para todo el país. El pueblo se rebeló. El Nuevo Orden fue eliminado.


Al final, Lia volvió a casa y Katniss la abrazó con orgullo.


— Fuiste valiente, como tu padre. Como yo alguna vez fui.


— Solo hice lo correcto, mamá. Panem merece paz.

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